Susana Pedraz Valls/Donde el agua enseña a escucharse
¿Os acordáis de María Ángeles y de su empresa Glu Sirenas, fundada junto a sus dos hijas?
Hoy hemos tenido la oportunidad de escuchar la historia de una de ellas, Susana.
Le cedemos la palabra a ella…
¿Quién es Susana y de qué manera su vida tiene que ver
con el agua?
Susana es una chica normal que, desde que era pequeñita, ama
el agua. Fui atleta de natación artística y también fui entrenadora de sincro en Glu
Sirenas, además de ayudar en las experiencias de sirenas por la misma empresa.
Hoy en día trabajo en otra cosa, pero sigo nadando en mi tiempo libre, por mi
cuenta: cada vez que me meto al agua me relajo y todo lo que está alrededor se
calla.
¿Cómo y cuándo empezaste con la natación artística?
Gracias a mi hermana, fue ella a encontrar un sitio donde
daban clases de natación sincronizada. Me apunté y la verdad es que no se me
daba para nada mal. Estuve compitiendo durante unos años: primero los pases de
nivel, ligas de figuras, campeonatos de rutinas… y finalmente llegué al
campeonato de España, justo en julio de 2016, cuando acababa primero de
bachiller. Tuve que abandonar este deporte porque tenía que centrarme en los
estudios. Empezaba segundo de bachiller y tenía que prepararme para la selectividad.
Es ahí que decidí dar clases de iniciación a la sincro, para seguir en el
mundo.
¿Qué significa el agua para ti? ¿Cómo te hace sentir?
Desde que tengo uso de razón considero el agua como un medio
muy importante para mí: me permite salir de mi rutina, del mundo actual, de los
problemas y del ruido de mi cabeza.
No hablo solo de la piscina; incluso cuando me meto en la ducha: puedo haber
tenido el peor día de mi vida, pero toco el agua y me relajo.
Dicho esto, nadar en una piscina y hacer sincro es otro
nivel: cuando metes la cabeza dentro del agua y no escuchas otro sonido más que
el del propio agua… ese silencio, ese vacío, es muy necesario.
¿Cuál es tu mejor recuerdo en el agua?
La respuesta que la gente se esperaría, sabiendo que he sido
nadadora de sincro, sería que mi mejor recuerdo en el agua fue una competición
o un entrenamiento… pero no.
Cuando yo entrenaba, no todo era tan bonito como parece.
No tengo un recuerdo concreto, pero mis mejores momentos
siempre han sido fuera del deporte: con mi familia, con mis amigos o
incluso cuando estoy sola.
Solo así puedo disfrutar realmente del agua; me siento libre porque no tengo
que cumplir las expectativas de nadie.
He ganado medallas y estoy orgullosa de esos recuerdos, pero
no son los mejores.
¿Cuál fue el obstáculo o el momento más difícil que
enfrentaste durante tu carrera como atleta?
Durante mi carrera he estado en varios clubes, no solo en
uno. Lo más complicado para mí siempre fue cambiar de un club a otro: lo vivía
como si empezara de cero, no a nivel técnico, sino emocionalmente.
Nueva piscina, nueva entrenadora, nuevas compañeras. Todo nuevo.
Creo que el momento más difícil fue dejarlo y comunicárselo
a mi entrenadora, porque mi decisión no afectaba solo a mí, sino también a mi
entorno y a mi equipo.
¿Cómo fue el cambio de atleta a entrenadora?
Fue muy raro. Estaba acostumbrada a un tipo de
entrenamientos efectivos en cuanto a resultados, pero muy duros a nivel
emocional.
Durante los primeros años como entrenadora de sincro enseñaba de la misma
manera en la que yo había sido entrenada. No era un buen método: no había
tranquilidad ni buen ambiente.
Hasta que un día mi cabeza hizo click y cambié de chip:
gritar, obligar y exigir dejaron de existir en mi vocabulario.
Así que diría que el cambio más evidente fue de entrenadora 1 a entrenadora
2, sobre todo en mi forma de enseñar.
La historia de Susana nos invita a mirar el agua desde otro lugar. No solo como un espacio de entrenamiento, de competición o de resultados, sino como un territorio íntimo que evoluciona con nosotros. Su recorrido habla de transformación, de aprendizaje y de la importancia de escucharse. La relación con el agua —como la relación con uno mismo— puede cambiar con el tiempo. Y quizá ahí esté la clave: aprender a quedarnos con aquello que nos hace sentir en casa, incluso cuando todo lo demás cambia.
Agradecemos a Susana por su tiempo y por su
transparencia.
¿Quieres descubrir más sobre el mundo de la natación
sincronizada? Sígueme en Instagram (@underwater_angelica)
para no perderte la próxima entrevista.




Comments
Post a Comment