Fernanda García / Entre la Armada y el Buceo


Hoy tenemos el honor de contar la historia de Fernanda García, quien pertenece a la Armada Española y aporta también su experiencia como instructora de buceo. Conozcámosla un poco mejor juntos.


¿Quién es Fernanda García y de qué manera su vida está conectada con el agua?

Pues me llamo Fernanda, aunque todos mis amigos me conocen por Tachy, y soy militar (suboficial de la Armada Española, especializada en sonar) desde 2001. Nací en A Coruña y mi vida siempre ha estado relacionada con el agua y, especialmente, con el mar.

Siempre he nadado, hecho snorkel, probado bodyboard y navegado. Desde que entré en la Armada, mi trabajo también está relacionado con el mar y, además, soy instructora de buceo.


¿Cuándo y cómo empezaste en el mundo del buceo?

Pues por mi trabajo navegué por zonas donde el buceo llama mucho la atención: el Mar Rojo, Djibouti, Madagascar, Canarias, etc. Pero en esos sitios no me daba tiempo a hacer una formación que me permitiera obtener el primer certificado (Open Water Diver), así que a base de bautismos de buceo iba tirando.

Pero quería explorar más, solo tenía que encontrar el momento. Afortunadamente, un compañero del barco resultó ser también instructor de buceo de la didáctica ACUC (American and Canadian Underwater Councils), así que me animé y empecé a estudiar la teoría. Cuando parábamos en puerto, aprovechábamos para hacer las prácticas de agua y así, en 2006, saqué el OWD con ACUC y pude empezar a hacer inmersiones de verdad.


Sé que tu trabajo principal es militar de la Armada Española —por cierto, gracias por lo que haces por el país—, así que me surge una duda: ¿cómo consigues compaginarlo con el buceo?

Pues mientras trabajaba, seguía avanzando en el buceo, sacándome especialidades, acumulando inmersiones y participando en viajes de buceo cuando era posible.

Hasta que me destinaron a Galicia, como profesora en una de las escuelas de formación de la Armada, donde conocí el centro "Buceo Galicia". Fue allí donde surgió la idea de formarme como Dive Master (osea guía) y luego convertirme en instructora.

Ellos me lo pusieron muy fácil al ofrecer cursos de la misma certificadora a la que pertenezco (SSI) y siendo flexibles con mis horarios de trabajo. Ahora los ayudo cuando puedo.

El mayor volumen de salidas se gestiona entre los meses de mayo y septiembre. El resto del año hay menos gente, pero de vez en cuando vamos al agua los sábados y domingos, si las condiciones del mar lo permiten.


Yendo a un plano más emocional: ¿Qué te hace sentir el agua? ¿Qué significa para ti?

Para mí, el mar lo es todo. No puedo vivir mucho tiempo lejos de él.

Para mí significa tranquilidad y desahogo. Es mi refugio y mi hobby, pero a la vez también es mi oficina de trabajo. Lo estudio también: mi especialidad es sonar, y la base está en cómo se desplaza el sonido en el agua, básicamente.

Puedo decir con certeza que me gusta mucho el agua en general: cuando no puedo bucear, voy a nadar a la piscina. De pequeña, mi abuela materna me llamaba “pescadito”, así que supongo que eso quiere decir algo.


Has tenido la suerte de bucear en distintos lugares, no solo en Galicia: ¿cuál es tu mejor recuerdo bajo el agua?

Pues mi mejor recuerdo es en Mahón, la capital de Menorca.

Allí estuve una semana buceando con Merak Diving Center (me autorregalé el viaje por mi cumpleaños) y fui sola.

El mejor punto de buceo fue “Funnels”: una inmersión multinivel, donde hay una cueva que se comunica con una chimenea o sifón que llega a la superficie. La sensación es espectacular y divertida a la vez.

No llevaba muchas inmersiones ni demasiada experiencia, pero me sentí muy cómoda y lo pasé genial.

También recuerdo con muchísimo cariño mis primeros buceos en pecios y mis primeros tiburones. Pero son sensaciones diferentes.


¿Qué le recomendarías a alguien que quiere empezar a bucear y no sabe por dónde hacerlo?

Pues, como buena gallega, te digo: depende.

Si tienes la suerte de vivir cerca de la costa o tienes un lugar habitual de veraneo, prueba a hacer un bautismo cerca de tu zona. Entre otras cosas, así conocerás tu entorno habitual de una manera completamente distinta.

Para mí, un buen bautismo no es solo aquel en el que ves muchos peces o te ponen “a huevo” un caballito de mar, sino la sensación de respirar bajo el agua.

Como segundo paso, si ves que te gusta y te sientes cómodo, atrévete a empezar enseguida el curso OWD: aprendes a ser un buceador autónomo, montar y gestionar tu equipo, y mucho más.

Pero tómate todo el tiempo necesario para estudiar la teoría, hacer preguntas, practicar y asimilar todo lo aprendido. La seguridad en este deporte es lo principal.

Además, ahora mismo hay centros, incluso en ciudades como Madrid, que dividen la actividad: puedes hacer teoría y aguas confinadas (prácticas en piscina) para luego terminar el curso en sus centros de costa.


El mar forma parte de tu vida desde dos mundos muy distintos: la Armada y el buceo. ¿Cómo conviven esas dos formas de relacionarte con él? ¿Encuentras similitudes entre el entorno militar y el mundo del buceo? ¿Cuáles?

Pues, como ya comenté antes, en realidad no tendría la misma experiencia en uno sin el otro.

Actualmente conviven genial, puesto que mi centro me facilita tanto formar a otros como participar en salidas, seguir formándome yo misma e incluso conocer gente de otros centros, tanto de dentro como de fuera de España, y realizar viajes de buceo.

Tenemos planificado uno para noviembre, y esperamos que mejoren las condiciones internacionales para que pueda llevarse a cabo.

Similitudes entre ambos mundos hay muchas, y ahora que soy instructora en los dos ámbitos, aún más.

En el ejército, como en el buceo, estamos formándonos constantemente y realizando ejercicios para que, si llega el momento, podamos actuar de forma automática, eficaz y segura.

Por ejemplo: en un barco, en medio del mar, no hay bomberos. Los bomberos somos nosotros. Por eso nos entrenan para que, en caso de incendio, reaccionemos y tomemos las medidas necesarias para sofocarlo.

Conocimiento del material, realización de ejercicios, simulaciones, diferentes escenarios, con cansancio, con más o menos personal... una y otra vez, hasta que la reacción se vuelve mecánica y no entra en juego primero el pánico, sino el entrenamiento.

En el aprendizaje del buceo —salvando las distancias— ocurre algo muy parecido.

Realizamos ejercicios durante los cursos hasta que la reacción se vuelve automática, y el conocimiento de nuestro propio equipo y del de nuestro compañero nos permite resolver cualquier situación de la mejor manera posible.

Y si damos un paso más, como Dive Master, guía, asistente o instructor, también aprendemos a gestionar las situaciones de nuestros alumnos y a transmitirles la importancia de la seguridad y de la preparación.


Han sido muchas preguntas, gracias por haber llegado hasta aquí. Terminamos con la última: si tu historia con el mar tuviera un título, ¿cuál sería?

Como dijo Jacques Cousteau:

“El mar, una vez que te hechiza, te atrapa en su maravillosa red para toda la eternidad.”


Agradecemos a Fernanda por habernos abierto las puertas de su historia, por compartir con tanta autenticidad su recorrido entre el mar, la disciplina y la pasión, y por recordarnos que, tanto dentro como fuera del agua, la preparación, el respeto y el amor por lo que hacemos pueden llevarnos muy lejos.

Nosotros nos vemos en el próximo episodio, ya sea entre la brisa marina o el aroma a cloro.

Y recuerda seguirme en Instagram en @underwater_angelica para no perdértelo.

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